Principal > Juegos > Reseñas > Carcassonne
Carcassonne
Tipo de juego: Familiar
Fabricante: Hans im Glück (© 2000) / Rio Grande Games (© 2000)
Creador: Klaus-Jürgen Wrede
Reseña: Francisco Alcalá
Desde Alemania nos llega este juego de Hans im Glück, comercializado
en Norteamérica por Rio Grande Games. El juego, creado en el 2000, pronto se convirtió en uno de los favoritos entre
los aficionados a los juegos de mesa, hasta llegar a considerarse un juego clásico. Aunque para mi gusto existen
juegos mejores, Carcassonne puede considerarse como uno de los mejores juegos de mesa jamás creados.
Carcassonne se compone de un conjunto de fichas cuadradas, que muestran un paisaje medieval, compuesto de campos muy
verdes, ciudades amuralladas y/o caminos; algunas fichas incluyen también un monasterio o abadía. El juego también
incluye unos simpáticos muñequitos de colores, hechos de madera. Un tablero para llevar el marcador y una hoja con
instrucciones complementan los componentes del juego, todos incluidos en una caja relativamente pequeña.
Las reglas de juego son muy sencillas. En su turno, el jugador toma una ficha al azar, y trata de acomodarla en la
mesa, de tal forma que coincida con las fichas ya colocadas en la mesa, para ir construyendo el paisaje. Además el
jugador puede, si lo desea, colocar uno de sus muñequitos en la ficha que acaba de poner en juego; el muñequito toma
entonces un rol, dependiendo del lugar donde se coloca: puede ser un ladrón (si se coloca sobre un camino), un
caballero (si se coloca dentro de una ciudad), un monje (si se trata de una ficha con monasterio) o un granjero
(colocándolo sobre el campo). El muñequito permanece ahí hasta que el camino, monasterio o ciudad en cuestión se "completa" (por
ejemplo, una ciudad se completa cuando, al colocar una ficha, la muralla de la ciudad se cierra). Una vez que esto
sucede, el jugador recolecta puntos dependiendo del tamaño de la ciudad o camino, y puede recoger a su muñequito para
utilizarlo posteriormente en otro lugar. Los granjeros permanecen en su lugar hasta el final del juego, y su puntaje
se calcula de forma diferente: obtienen puntos dependiendo de la cantidad y tamaño de las ciudades que colindan con
la zona verde donde se encuentran; esta regla en particular es la que más polémica genera, y muchos jugadores
simplemente prefieren ignorarla y jugar sin granjeros. El juego termina cuando se coloca la última ficha disponible;
se otorgan puntos adicionales a los muñequitos que todavía queden en juego, y el ganador es quien tenga más puntos
al final.
La calidad de los componentes es muy buena. Ya habíamos comentado sobre la caja de tamaño pequeño, pero muy resistente.
Las fichas están hechas de cartón grueso de muy buen aspecto; los dibujos sobre las fichas son particularmente agradables,
dando la impresión de tratarse de ilustraciones como las utilizadas en los cuentos para niños; de hecho, este es uno
de los aspectos más fuertes del juego: siempre que he jugado Carcassonne, me llegan a la mente recuerdos sobre cuentos
infantiles; tal vez por esto el juego es tan atractivo para jugarlo y llama tanto la atención. Los muñequitos están
hechos de madera y lucen muy simpáticos, además de ser fáciles de manejar y agradables al tacto. El único detalle que
nos queda a deber Carcassonne es la ausencia de una charola para los componentes (normalmente incluida en otros juegos
de Rio Grande); por eso la calificación de 5 y no de 6 en la calidad del juego.
Uno de los problemas que puede llegar a tener el juego, es el tiempo que toma cada jugador para colocar su ficha. El
juego está diseñado para ser jugado de manera ágil, pero al existir tantas posibilidades de colocar la ficha, ciertos
jugadores pueden intentar analizar todas sus posibilidades para maximizar su puntaje, llevando a "parálisis por
análisis". Ahora bien, este es un problema que depende de los jugadores participantes, y no una debilidad inherente
del juego; en casos como ese, recomiendo utilizar un reloj para limitar el tiempo por jugada.
Hablando de balance, el juego normalmente está bien balanceado.
Solamente se pueden detectar dos detalles que podrían romper este balance. Uno de ellos tiene que ver con los
monasterios: el jugador que saca una ficha con monasterio puede colocar a uno de sus muñequitos como monje y ganar
puntos que nadie le puede quitar de ninguna forma (los monasterios además otorgan la nada despreciable suma de 9
puntos); para nivelar las cosas, existen muy pocas fichas con monasterio, y no es fácil completarlos (deben rodearse
completamente de fichas para considerarse completos).
El otro aspecto que desbalancea el juego es la regla de los granjeros, la cual merece una mención especial. El método
de puntaje de los granjeros no sólo es diferente a la del resto de los roles de un muñequito, sino que también es
más compleja. Por otra parte, los puntos que puede obtener un granjero al final del juego son muchos en comparación
con otras jugadas; durante nuestro primer juego de Carcassonne, el único jugador que intentó jugar un granjero ganó
al final de la partida con una diferencia considerable de puntos, gracias al granjero. Es verdad que los muñequitos
colocados como granjeros se quedan ahí hasta el final del juego y el riesgo es alto, pero la cantidad de puntos que
se pueden obtener así es considerable. Por supuesto, los adversarios pueden evitar que un jugador obtenga muchos puntos
de esta forma al reducir el tamaño del campo y limitar su acceso a las ciudades; esto aporta un ingrediente estratégico
al juego que muchos jugadores apreciarán, pero que complica un juego en donde la sencillez es una de sus mejores
cualidades. Yo recomiendo que, con jugadores principiantes, se ignore la regla de los granjeros.
Por lo demás, el juego es muy bueno. La sencillez de sus reglas permite que los jugadores de inmediato comprendan y
disfruten el juego. Cada juego además es diferente y ofrece a los jugadores distintos escenarios en cada partida, por
lo que la repetibilidad y el interés del juego reciben altas calificaciones. Todas estas características lo afirman
como uno de los mejores juegos que se han creado en los últimos años. Desde mi particular punto de vista, el juego me
parece más largo de lo que debería, ya puede llevar a sobreanálisis por algunos jugadores, y por ello normalmente prefiero jugar
a algo distinto en lugar de Carcassonne. Pero esa es mi opinión personal; revisando objetivamente las cualidades del
juego, le dan merecidamente una calificación muy alta. Un juego muy recomendable, en particular para jugadores
novatos o poco familiarizados con este tipo de juegos, pero que puede atraer hasta a jugadores experimentados y que
gusten de la estrategia.
|